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CLÁSICAS O MODERNAS 

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NOTA EN LA REVISTA MIL OPCIONES (EDICIÓN 49)

16 de junio de 2010 ¿Clásicas o Modernas?

Normalmente las parejas que encaran el fabuloso proyecto del casamiento, no tienen experiencia anterior y sumergirse en los detalles de la organización los obliga a hacer algo así como un curso acelerado. Uno de los detalles más importantes obviamente son "las Participaciones e Invitaciones".

Por eso, trataremos de aportarles un poco de luz al tema de las tarjetas adecuadas para tener una buena presentación y cumplir con las normas del protocolo. Justamente en el mal uso de este último término es donde está la clave de la elección de tu tarjeta.

Lo que el "protocolo" nos indica es que independientemente de las invitaciones realizadas de modo verbal, debe  entregarse la tarjeta de invitación en mano o enviarse por correo. En ningún momento se sugiere que las invitaciones deban ser las típicas clásicas, que posiblemente sean las más sobrias, pero no necesariamente las más elegantes.

En realidad esto depende de muchos factores, como por ejemplo: si el casamiento es de noche o de día, el tipo de salón, si los novios son de la misma nacionalidad ya que si los invitados pertenecen a pueblos con distinta idiosincrasia, deberán encontrar un equilibrio estético tanto en las formas como en los textos.

En conclusión, y rompiendo de alguna manera con el mito de lo clásico, "la tarjeta puede hacerse a gusto de los novios", siempre y cuando los mismos sean asesorados por una imprenta dedicada específicamente a la confección de Invitaciones, con todo lo que ello implica. Resulta fundamental un buen tratamiento de la estética y la redacción de la invitación logrando como resultado  una tarjeta con la jerarquía deseada y adecuada a las reglas de "protocolo".

Pablo Castro

 

NOTA tomada de CONSEJOS DE EXPERTOS / MIL OPCIONES    -  "La Importancia de la TARJETA"

EL ARTE DE LA IMPRENTA

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El arte de la imprenta es el que se ocupa de los caracteres y del aspecto de la palabra impresa. Es un arte peculiar porque su objetivo más importante es la utilidad y no la belleza. Por ningún motivo se debe distraer al lector del significado del texto.

La xilografía o arte de imprimir con planchas o caracteres de madera ya se usada en China en el siglo VI D.c. y en Europa a partir del siglo XII. Pero la verdadera imprenta data del siglo XV, en el que Gutenberg de Maguncia, aproximadamente en el año 1436, inventó los caracteres móviles metálicos.

La historia de la imprenta

Es obvio que la unidad y la civilización de un país se ven muy favorecidos cuando existe un sistema unificado de comunicación escrita, que salve las diferencias regionales en la pronunciación y la manera de hablar. El Sacro Imperio Romano bajo Carlomagno daba gran importancia al uso de la escritura común, y todas las lenguas que se formaron en aquellos siglos igualaron su ortografía y sintaxis con la ayuda de la impresión tipográfica.

Además, no se puede perder de vista que el uso de una impresión similar facilita enormemente la comunicación cultural, no sólo entre los individuos, sino entre las naciones. Actualmente estamos acostumbrados a un hecho tan favorable, pero no debemos olvidar lo que supuso el nacimiento de las civilizaciones ni las ventajas de la comunicación clara en nuestros días.

La función de la palabra impresa

La expansión del comercio y la rapidez de la fabricación y de la distribución hacen indispensable la comunicación a grandes distancias de datos exactos e informaciones rápidas. El libro impreso con tipos conocidos, sintaxis uniforme, páginas bien numeradas e igual número de líneas en ellas, hace más fácil la obtención de datos y da autoridad a la fuente de que proviene.

Por ejemplo, en la Europa occidental, uno de los imperativos que hay que tener en cuenta es que se lee de izquierda a derecha y de arriba debajo de la página. En este caso, el impresor debe asegurarse de que quede un espacio cómodo para el ojo entre palabra y palabra y de que los espacios en blanco entre las líneas estén calculados en proporción con los que hay entre las palabras, de modo que el órgano visual no se sienta atraído antes de tiempo por la línea siguiente.

La información, si está bien escrita, sigue un orden de secuencia que debe ser adivinado y expuesto claramente por el tipógrafo, pero nunca interpretado. Un espacio en blanco entre razonable y un encabezamiento adecuado son suficientes para indicar un nuevo capítulo sin que el impresor tenga que recurrir a tinta negra.

Conclusión

Si tomamos libros de diferentes épocas, no tenemos más que echar una ojeada sobre ellos para conocer los gustos y modas de nuestros antecesores. Los grabados nos revelarán las tendencias artísticas de sus impresores, que no hacen más que reflejar el momento histórico. Los moldes, las mayúsculas adornadas, la distribución de los espacios y hasta la calidad del papel nos hablan de la situación por la que atravesaba un país en el momento de ser realizada la impresión.

Fuente: Rincondelvago.com

TIPOGRAFÍA

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En unostiposduros cuando pensamos en la letras de imprenta pensamos en un artefacto cultural de primer orden. No podía ser de otro modo si tenemos en cuenta que aparecen en Europa a mediados del siglo XV como parte integrante de un arte "mágico" y oscuro y en la actualidad se conforman en el centro de la cultura popular.
Su proyección abarca todos los ámbitos de los movimientos culturales y artísticos que han visto la luz a través del tiempo; expresiones que han dejado su impronta en sus formas y utilización. Para un docente no es fácil abarcar la repercusión de la tipografía en las diferentes épocas históricas y articular al mismo tiempo una didáctica de su utilización y expresión gráfica.
Esto lo sabe bien el diseñador gráfico e investigador Jorge de Buen Unna, y si en su anterior trabajo publicado por Trea, la tercera edición (2008) de su imprescindibleManual de Diseño Editorial, nos mostró las bases técnicas en las que se sustenta la creación del libro, en esta ocasión con Introducción al estudio de la tipografía, nos acompaña en su primera parte a un viaje iniciático a través de la evolución de la tipografía desde los tipos de plomo hasta los actuales tipos digitales, para, después, en la segunda, introducirnos, ahora de la mano de José Scaglione, en los arcanos del dibujo y espaciado de la letra. Un viaje que en su primera parte comienza en la luminosa Venecia renacentista, continua por la aristocrática Francia y desemboca en los laboriosos Países Bajos en el siglo XVII como antesala de los  últimos tipos librarios los didones de principios del XIX. La revolución industrial, sus efectos sobre el mundo de la imprenta y los productos y tipografías de la época son analizados a continuación siguiendo el hilo de la mecanización de la imprenta hasta la tipografía digital.

Después de esta sección histórica De Buen aporta en el siguiente capítulo unos conocimientos esenciales sobre tipometría, variables tipográficas y de estilo, bases para una buena comprensión de la sintaxis tipográfica. Scaglione, diseñador tipógrafico de renombre internacional nos proporciona en la segunda parte de "Introducción..." un acercamiento al terreno altamente especializado de la creación tipográfica. Un terreno desmitificado en las etapas iniciales del ordenador pero en el que si queremos obtener resultados profesionales es imprescindible ser riguroso, conocer muy bien las tipologías de las letras, su funcionamiento y su dinámica constructiva. De la dificultad de esto dan buena cuenta los procesos descritos por Scaglione en las páginas del libro con una mirada cercana al dibujo del tipo y al aspecto básico y esencial de su espaciado.

En definitiva, se trata de un libro que no se queda en la parte visual de la tipografía, de  "fácil digestión" para los lectores y que suplen su falta de contenidos con imágenes; se trata de un libro para estudiantes, usuarios de la tipografía o investigadores que quieran ir un poco más alla, y empezar a comprender la verdadera dimensión de la tipografía tanto en su vertiente conceptual como práctica.

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